“Volveremos a la Luna en la próxima década e iremos a Marte en la siguiente”

Los viajes tripulados al espacio profundo solo se pueden lograr con colaboraciones internacionales, afirma el ejecutivo de la Agencia Espacial Europea

David Parker da una charla sobre los objetivos de exploración espacial de la ESA.

Los astronautas vuelven a la Luna. Ya es oficial. La semana pasada, llegó al Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos, el componente final de la nave Orion, un módulo de servicio puntero construido en Alemania por Airbus y la Agencia Espacial Europea (ESA). Con él, la NASA tiene reunidas todas las piezas para lanzar su programa de exploración del espacio profundo, el primero que enviará astronautas fuera de la órbita terrestre desde las misiones Apollo. Pero esta vez, quieren llegar más allá. Mediante la construcción de un “portal lunar” —una estación espacial en la órbita de la Luna— los estadounidenses y países colaboradores buscan establecer una base de operaciones en el espacio desde la que, finalmente, viajar a Marte.

La colaboración es el factor clave que define la era inminente de exploración espacial. Europa ha demostrado su capacidad de desarrollo tecnológico con la construcción del módulo de servicio de la nave Orion, pero no cuenta con el presupuesto para lanzar a solas un programa de la envergadura del de la NASA. Durante el evento de presentación de la nueva nave espacial en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, EL PAÍS habla con David Parker, director de Exploración Humana y Robótica de la ESA.

Pregunta: Si los americanos no hubiesen pedido la colaboración de Europa, ¿estaría la ESA llevando a cabo su propia misión de exploración tripulada del espacio profundo?

Respuesta: La colaboración internacional es una de las razones fundamentales por las cuales hacemos exploración espacial. Diría que hay cuatro razones principales: la ciencia básica que sale de explorar, el desarrollo de nuevas tecnologías, la colaboración internacional y la inspiración de nuevas generaciones. Por eso queremos formar parte de los grandes proyectos internacionales. La pregunta es: ¿qué logramos hacer colaborando y qué lograríamos hacer solos? Solamente la NASA se puede permitir construir algo del tamaño del SLS [el cohete que lanzará Orion al espacio], que ha costado miles de millones ya. Eso no es un proyecto que los Estados Miembros de la ESA quieran acometer solos, pero si se va a construir… ¿cómo podemos participar para usarlo?

Nuestro módulo de servicio para la nave Orion es el primer vehículo espacial construido en Europa, y nos ha permitido impulsar la capacidad técnica de nuestra industria espacial. Ya construimos los ATVs [vehículos de transferencia automatizados] que llevaron suministros sin tripulación a la Estación Espacial Internacional y construimos gran parte del volumen físico de la Estación Espacial, pero ahora estamos juntando esa experiencia para desarrollar la capacidad de transportar personas al espacio profundo.

La Luna es un museo de 4.500 millones de años de historia del Sistema Solar

P: Nadie ha salido de la órbita terrestre desde el programa Apollo. ¿Por qué se ha decidido retomar la exploración del espacio profundo ahora?

R: Creo que la ambición siempre ha estado ahí. Yo lo comparo con la exploración de la Antártida: a principios del siglo XX hubo una carrera por llegar al Polo Sur, pero luego volvimos. Pasaron 50 años antes de que se materializase la posibilidad de vivir y trabajar en la Antártida. A partir de ese momento ha sido un lugar fundamental desde el que se hace ciencia básica, como las investigaciones que descubrieron el agujero en la capa de ozono de la atmósfera. Ahora está ocurriendo lo mismo en el espacio: han pasado unos 50 años desde los alunizajes del programa Apollo, que fueron de ida y vuelta. La Luna es un museo de 4.500 millones de años de historia del Sistema Solar. Por ejemplo, sabemos que tiene agua, pero no de dónde vino, si contiene material de cometas o del Sol… tenemos que averiguarlo. Cuando fuimos a la Luna en la década de 1960, la misión tripulada más larga fue de cuatro días. Si ahora podemos lograr exploración sostenible —me refiero a ir por un periodo de días, semanas o meses—, entonces podemos abordar retos científicos y empujar los sueños de la humanidad, pero tiene que ser una colaboración internacional.

P: ¿Ya no hay rivalidad en el terreno de la exploración espacial?

La NASA gasta 10 veces más que la ESA en exploración espacial

R: Bueno… es que hay una cuestión de dinero. En 1960, la NASA cubría aproximadamente el 4% del presupuesto federal de los Estados Unidos. Ahora es más bien el 0,5% de ese presupuesto. La NASA recibe unos 6.000 millones de dólares anuales para exploración, unas diez veces más de lo que gasta Europa. Eso atestigua por qué la colaboración internacional es esencial.

P: La motivación de la Guerra Fría acabó, pero la NASA sigue dominando el panorama internacional de exploración espacial. ¿Qué hace un país con menos dinero para distinguirse de la competencia?

R: Cada uno busca hacer una contribución individual fuerte. A nivel europeo, el módulo de servicio de la nave Orion es un elemento muy visible del proyecto. Canadá, por ejemplo, podría apostar por fabricar un brazo robótico, porque es una tecnología que se les da muy bien; en las fotos de la Estación Espacial Internacional, siempre se ve un brazo con la bandera canadiense. Otros países más pequeños también se distinguen. Por ejemplo, Dinamarca ha encabezado la construcción de un instrumento científico que acabamos de instalar en la Estación Espacial Internacional para hacer investigaciones completamente nuevas sobre el planeta Tierra, sobre los extraños fenómenos eléctricos de la parte superior de la atmósfera, que ni siquiera se conocían hace unas décadas. Trabajando en el marco internacional, Dinamarca ha hecho un instrumento puntero, en la frontera de la ciencia y del conocimiento. Por eso cada uno puede encontrar su papel.

P: ¿Cuáles son los objetivos actuales de la ESA en la exploración del espacio profundo?

Ya vivimos y trabajamos en la órbita terrestre. Algún día viviremos y trabajaremos en la Luna y en Marte

R: Nuestra visión es llegar a tres destinos: la órbita baja de la Tierra, la Luna y Marte. En la órbita terrestre ya estamos viviendo y trabajando. Algún día, yo creo que viviremos y trabajaremos en la Luna y en Marte, pero todavía no hemos llegado a ese punto. Ahora buscamos continuar nuestra participación en la Estación Espacial Internacional, donde ya hemos enviado a 26 astronautas europeos y esperamos mandar más. El módulo de servicio que hemos construido para Orion está ayudando a pagar eso, pero tenemos otros proyectos científicos y tecnológicos. Estamos trabajando con Rusia para aterrizar un robot en la Luna: caerá cerca del polo Sur lunar y buscará agua por primera vez. También continúa nuestra exploración no tripulada de Marte [el programa ExoMars]. La nave espacial más grande en la órbita de Marte ahora mismo es europea; estudia la composición de gases de la fina atmósfera marciana. Y en 2020 vamos a taladrar bajo la superficie de Marte por primera vez con nuestro rover. Hemos colocado los escalones necesarios y sabemos lo que hacer en los próximos 10 años. También nos unimos a la NASA con su primera misión no tripulada para ir a otro planeta y volver: traeremos una muestra de Marte en el primer viaje hasta allí de ida y vuelta. Eso es algo que se debe hacer con robots antes que con personas.

P: ¿Qué investigaciones científicas se planea llevar a cabo con la nave Orion en la Luna y en Marte?

R: Orion es principalmente una nave de transporte. Habrá ciencia que se haga estudiando a los propios astronautas que la utilicen, sobre todo ciencia relativa a su salud y al entorno en el que se adentrarán. Por ejemplo, ya estamos contemplando poner pequeños sensores de radiación que volarán en las primeras misiones de Orion. Lo que será más interesante, cuando exista un portal lunar, será utilizarlo como un campamento base para explorar el satélite. Como es un entorno completamente nuevo, generará muchísimo interés científico en áreas como la física de partículas o las ciencias ambientales y espaciales, por ejemplo con la captura de polvo del Sistema Solar. Lo más relevante luego será, claro, la exploración de la superficie de la Luna. Los astronautas de la ESA controlan robots en la Tierra desde la Estación Espacial Internacional, y el año que viene lo haremos con un rover en el desierto para demostrar el tipo de exploración que será posible cuando tengamos el portal lunar.

P: No ha hablado de los objetivos en Marte.

La gente piensa que el viaje de la Luna a Marte es fácil, pero la Luna está a unos días y Marte, a por lo menos seis meses

R: Yo no creo que las personas pisarán Marte por un tiempo todavía. Mi visión es que volveremos a la Luna en la próxima década y a Marte en la siguiente, es decir, final de la década de 2030. Tiene que ser sostenible para poder volver. Por otra parte, está la distancia desde la Tierra hasta el planeta. La gente piensa que de la Luna a Marte es fácil, pero la Luna está a unos días de viaje y Marte a por lo menos seis meses. Tiene que haber combustible, agua, oxígeno, protección contra la radiación… todo lo necesario para mantener a los astronautas durante el viaje. Estamos aprendiendo cómo hacer eso desde la Estación Espacial, y aprenderemos más desde el portal lunar. Cuando nos podamos permitir volar a Marte, ya sabremos cómo hacerlo. Sinceramente, ahora mismo no lo sabemos.

P: ¿Cuál será el siguiente destino de la exploración tripulada?

R: Bueno, aquí tengo mis sueños. Algún día, sería increíble si las personas pudiéramos explorar los gigantes helados de Júpiter y Saturno. Encélado es una luna de Saturno que tiene fisuras que escupen agua. ¿Imagina explorar eso? O Europa, que está completamente cubierta de hielo pero creemos que tiene agua líquida por debajo de la superficie. Imagine enviar un submarino allí, eso sería fantástico.

P: ¿Lo veremos en nuestras vidas?

R: El mayor reto es la radiación en el espacio. Para llegar a Júpiter y Saturno, es muy difícil de imaginar ahora cómo protegeríamos a los astronautas.

Informmacion sacada del periodico llamado: El Pais

 

 

 

 

 

 

 

 

15-Canciones para viajar por el espacio …

E aqui una pequeña seleccion de canciones para aquellos que disfrutan de este tipo de temas o quien sabe incluso para futuros astronautas.

5. Mr.Blue sky –Electric Light Orchestra

4. Across the Universe – The Beatles

3.Oddity – David Bowie

2. Cosmic Girl – Jamiroquai

1.Daft Punk – Around The World

 

Hablando de musica, conoces a Daft Punk ?

Daft Punk es un Dúo musical formado por los músicos franceses Guy-Manuel de Homem-Christo (n. 1974) y Thomas Bangalter (n. 1975).​ Daft Punk alcanzó una gran popularidad en el estilo house a mediados de la década de los 90 en Francia y continuó con su éxito los años siguientes, usando el estilo synthpop.​ El dúo también es acreditado por la producción de canciones que se consideran esenciales en el estilo french house.

El acrónimo «Daft», presente en su primer DVD, proviene de las iniciales de «A Story about Dogs, Androids, Firemen and Tomatoes». Estas palabras reciben significado al dúo musical por su primera canción «Da Funk» del año 1995 perteneciente al álbum Homework, dónde aparece un perro antropomorfo como protagonista en el vídeo. Luego «Androids» por la aparición de robots bailando en el vídeo «Around the World» del año 1997 del álbum Homework. «Fireman» (Bomberos en español) que aparecen en el video de «Burnin’» y «Tomatoes» por el vídeo «Revolution 909».

A principios de la carrera del grupo, el dúo era influenciado por bandas como The Beach Boys y The Rolling Stones. Bangalter y de Homem-Christo se encontraban originalmente en una banda llamada Darlin’, que se disolvió después de un corto periodo de tiempo, permitiendo a los dos experimentar con música por su cuenta. El dúo se convirtió en Daft Punk, y lanzaron su aclamado álbum debut Homework en 1997. El segundo álbum, Discovery, lanzado en 2001, fue aún más exitoso, impulsado por los sencillos «One More Time», «Digital Love» y «Harder, Better, Faster, Stronger». En marzo de 2005, el dúo lanzó el álbum Human After All, recibiendo críticas mixtas. Sin embargo, «Robot Rock» y «Technologic» tuvieron éxito en el Reino Unido. Daft Punk hizo una gira a lo largo de 2006 y 2007 y lanzó su álbum en vivo Alive 2007, el cual ganó un Grammy al Mejor Álbum de Electrónica/Dance. El dúo compuso la música para la película Tron: Legacy y en 2010 lanzó el álbum de la banda sonora de la película.

Daft Punk es reconocido por sus elaborados conciertos en los que incorporan efectos visuales, por el énfasis que ponen en la historia y los componentes visuales de sus producciones musicales. También porque desde 2001 en sus actuaciones o apariciones públicas aparecen disfrazados de robot. En muy raras ocasiones conceden entrevistas o aparecen en televisión.

El dúo ha vendido más de 12 millones de álbumes,  y más de 17 millones de sencillos.

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14-Breve historia del tiempo

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Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros (título original en inglés: A Brief History of Time: From the Big Bang to Black Holes) es un libro de divulgación científica publicado en 1988 y escrito por el físico teórico, astrofísico y cosmólogo británico Stephen Hawking y prologado por Carl Sagan.

Explica varios temas de cosmología, entre otros el Big Bang, los agujeros negros, los conos de luz y la teoría de supercuerdas al lector no especializado en el tema. Su principal objetivo es dar una visión general del tema pero, inusual para un libro de divulgación, también intenta explicar algo de matemáticas complejas.

El autor advierte que, ante cualquier ecuación en el libro, el lector podría verse en problemas, por lo que incluye solo una sencilla: E=mc².

En septiembre de 2005 publicó Brevísima historia del tiempo (A Briefer History of Time), en colaboración con Leonard Mlodinow, una versión condensada del original. Fue actualizado para tratar nuevos temas surgidos por nuevas investigaciones científicas en el campo.

Existe un documental basado en el libro, de título homónimo, estrenado en 1991, dirigido por Errol Morris y con música del compositor Philip Glass.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

13- Astronomia: Galileo Galilei

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Galileo Galilei (Pisa, Toscana; 15 de febrero de 1564​-Arcetri, Toscana; 8 de enero de 1642)​ fue un astrónomo, filósofo, ingeniero,​ matemático y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la primera ley del movimiento y un apoyo determinante a la «Revolución de Copérnico». Ha sido considerado como el «padre de la astronomía moderna», el «padre de la física moderna»8​ y el «padre de la ciencia».

Su trabajo experimental es considerado complementario a los escritos de Francis Bacon en el establecimiento del moderno método científico y su carrera científica es complementaria a la de Johannes Kepler. Su trabajo se considera una ruptura de las teorías asentadas de la física aristotélica y su enfrentamiento con la Inquisición romana de la Iglesia católica se presenta como un ejemplo de conflicto entre religión y ciencia en la sociedad occidental.

 

 

 

12-Eclipse

 

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¿Que es un Eclipse?

Elipse es un fenómeno en el que la luz procedente de un cuerpo celeste es bloqueada por otro, normalmente llamado cuerpo eclipsante.​ Existen eclipses del Sol y de la Luna, que ocurren solamente cuando el Sol y la Luna se alinean con la Tierra de una manera determinada. Esto sucede durante algunas lunas nuevas y lunas llenas.

Sin embargo, también pueden ocurrir eclipses fuera del sistema Tierra-Luna. Por ejemplo, cuando la sombra de un satélite se proyecta sobre la superficie de un planeta, cuando un satélite pasa por la sombra de un planeta o cuando un satélite proyecta su sombra sobre otro satélite.

Los eclipses pueden predecirse de dos formas diferentes. La primera, que se hizo posible con el desarrollo de la informática, consiste en calcular con gran precisión las órbitas de la Tierra y de la Luna, prediciendo así las posiciones exactas de sus sombras y registrando los momentos en que las sombras se proyectan sobre el otro astro. La segunda forma, que es la que se ha utilizado desde la época de los asirios y babilónicos hasta nuestros días, consiste en anotar las repeticiones cíclicas de estos fenómenos. El ciclo más notable con que se repiten es, sin lugar a dudas, el llamado ciclo saros. Un saros contiene 6 585,3 días (18 años, 10 u 11 días y unas 8 horas), y tras este período se repiten circunstancias orbitales casi idénticas, por lo que se produce un eclipse muy similar, aunque desplazado unos 140° al oeste (por las 8 horas de diferencia, que hacen que la Tierra haya girado 1/3 de revolución).

10-Los peligros invisibles de viajar al espacio

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1- Trajes protectores

Estamos hechos para vivir en la Tierra y no en las condiciones extremas del espacio.

Por esta razón se han diseñado trajes especiales para mantener el cuerpo del astronauta envuelto en la atmósfera de la Tierra.

En la órbita de la Tierra, los astronautas pueden experimentar temperaturas bajas de hasta -129º C y tan altas como 121º C.

Los trajes los protegen de estos extremos térmicos.

También controlan la presión del aire para evitar que los fluidos corporales hiervan en el vacío del espacio.

Sin embargo, los trajes actuales sólo permiten viajar hasta una órbita terrestre baja.

Para llegar más lejos dentro del Sistema Solar, necesitamos un nuevo traje que nos pueda proteger de los peligros letales del espacio profundo.

2-Vivir sin gravedad

Nuestro cuerpo está adaptado para funcionar con la gravedad.

Nuestros músculos y huesos se han desarrollado para actuar en función de esta fuerza y la necesitan para mantenerse fuertes y sanos.

En el espacio, los astronautas flotan y la exposición prolongada a un ambiente con microgravedad deja su huella en el cuerpo humano.

La falta de gravedad debilita los músculos, lo cual a su vez aumenta el riesgo de tendinitis y acumulación de grasas.

También nos hace crecer hasta cinco centímetros de altura, porque sin la compresión de la gravedad, las vértebras se separan.

Esto puede provocar dolores de espalda.

A largo plazo, los astronautas sufren pérdida ósea. La microgravedad hace que el cuerpo pierda calcio y fósforo y se debiliten los huesos, y aumente el riesgo de osteoporosis.

La pérdida ósea puede ser de hasta de 1,5% por mes, lo cual en un período de seis meses equivale a un 10%.

La recuperación tras el regreso, puede demorar entre tres y cuatro años, por eso los astronautas que viven en la ISS deben hacer dos horas y media de ejercicios diarios, seis veces por semana.

Otra complicación está relacionada con la circulación.

Nuestro sistema cardiovascular está diseñado para bombear sangre constantemente contra la fuerza de gravedad, que normalmente empuja la sangre hacia nuestros pies.

En la microgravedad del espacio, la sangre asciende hacia el pecho y la cabeza. Esto hace que a los astronautas se les hinche la cara y les aumente la presión arterial.

3- Radiación cósmica

Los rayos cósmicos son partículas cargadas que viajan a gran velocidad de a través del espacio interestelar.

En la Tierra estamos protegidos de los rayos cósmicos porque el campo magnético del planeta actúa a modo de escudo.

La falta de atmósfera en el espacio hace que los astronautas queden expuestos a su destructiva naturaleza.

Una sola partícula tiene el poder de atravesar el tejido humano y destruir nuestro ADN, lo cual puede provocar mutaciones celulares y cáncer.

Hasta ahora, los astronautas que han estado expuestos a los niveles más elevados de estos rayos desarrollaron cataratas, debido a la vulnerabilidad del tejido que compone el ojo.

La razón por la que son tan dañinos es porque parecen haberse originado en algunos de los eventos más energéticos del Universo, como la explosión de supernovas, donde las partículas cargadas se aceleran hasta alcanzar una velocidad similar a la de la luz antes de ser despedidas hacia el cosmos.

Se cree que las posibilidades de desarrollar cáncer terminal en una misión a Marte son de un 30%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

9-Conspiracion de la llegada a la Luna

 

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Las teorías sobre la falsedad de los alunizajes del Programa Apolo sostienen que los alunizajes del programa Apolo entre 1969 y 1972 jamás ocurrieron, sino que fueron falsificados por la NASA, por orden del gobierno de los Estados Unidos, en el marco de la carrera espacial que tuvo lugar entre ese país y la Unión Soviética en las décadas de 1950 y 1960, durante la Guerra Fría.

Los proponentes tienen como principales justificaciones las controversias surgidas por algunas fotografías y el contexto de Guerra Fría en el que se produjeron los alunizajes. Científicos, técnicos e interesados en la historia de la exploración espacial han dado explicaciones racionales a las controversias, rechazando estas afirmaciones calificándolas de infundadas y de no poseer rigor científico alguno.

A finales de la década de 2000, la sonda espacial Lunar Reconnaissance Orbiteren órbita alrededor de la Luna, tomó fotografías en alta resolución de los lugares de alunizaje de las misiones Apolo, en las que se pueden observar los restos de los módulos lunares y las huellas dejadas por los astronautas en sus paseos lunares.​ En 2012, nuevas imágenes de mayor detalle mostraban que las banderas plantadas por las astronautas todavía estaban erigidas en su lugar a pesar del tiempo transcurrido.

8-El Big Bang

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La teoria del Big Bang

La teoría del Big Bang (también llamada Gran explosión​) es el modelocosmológico predominante para los períodos conocidos más antiguos del universo y su posterior evolución a gran escala.​ Afirma que el universo estaba en un estado de muy alta densidad y temperatura y luego se expandió.​ Si las leyes conocidas de la física se extrapolan más allá del punto donde son válidas, encontramos una singularidad. Mediciones modernas datan este momento aproximadamente 13 800 millones de años atrás, que sería por tanto la edad del universo.​ Después de la expansión inicial, el universo se enfrió lo suficiente para permitir la formación de las partículas subatómicas y más tarde simples átomos. Nubes gigantes de estos elementos primordiales se unieron más tarde debido a la gravedad, para formar estrellas y galaxias. A mediados del siglo XX, tres astrofísicos británicos, Stephen Hawking, George F. R. Ellis y Roger Penrose, prestaron atención a la teoría de la relatividad y sus implicaciones respecto a nuestras nociones del tiempo. En 1968 y 1979 publicaron artículos en que extendieron la teoría de la relatividad general de Einstein para incluir las mediciones del tiempo y el espacio.​ De acuerdo con sus cálculos, el tiempo y el espacio tuvieron un inicio finito que corresponde al origen de la materia y la energía.

Desde que Georges Lemaître observó por primera vez, en 1927, que un universo en permanente expansión debería remontarse en el tiempo hasta un único punto de origen, los científicos se han basado en su idea de la expansión cósmica. Si bien la comunidad científica una vez estuvo dividida en partidarios de dos teorías diferentes sobre el universo en expansión, el Big Bang y la teoría del estado estacionario, la acumulación de evidencia observacional proporciona un fuerte apoyo para la primera.

En 1929, a partir del análisis de corrimiento al rojo de las galaxias, Edwin Hubble concluyó que las galaxias se estaban distanciando, una prueba observacional importante consistente con la hipótesis de un universo en expansión. En 1964 se descubrió la radiación de fondo cósmico de microondas, lo que es una prueba crucial en favor del modelo del Big Bang, ya que esta teoría predijo la existencia de la radiación de fondo en todo el universo antes de ser descubierta. Más recientemente, las mediciones del corrimiento al rojo de las supernovas indican que la expansión del universo se está acelerando, observación atribuida a la energía oscura.​ Las leyes físicas conocidas de la naturaleza pueden utilizarse para calcular las características en detalle del universo del pasado en un estado inicial de extrema densidad y temperatura.

 

 

 

7-Tiempo de vida de una estrella y su tipos

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El período de vida de una estrella varía dependiendo de su tamaño. Una estrella como nuestro sol puede vivir 10.000 millones de años, mientras que una estrella que tenga 20 veces más masa que nuestro sol (por ejemplo Betelgeuse), vivirá solamente 10 millones de años, es decir una milésima parte que el sol. En la ilustración se puede apreciar la diferencia de tamaño entre ambos astros.

Las estrellas comienzan sus vidas siendo densas nubes de de gas y polvo. Después de que se forme una estrella, comienza a quemar hidrógeno y a transformarlo en helio. Una vez que se agota el hidrógeno, comienzan nuevas etapas de combustión nuclear, como la de quemar helio para obtener elementos más pesados.

Si la estrella es varias veces más pequeña que el sol, terminará finalmente por convertirse en una enana blanca. Si es varias veces más grande, implosionará en primera instancia y finalmente explotará formando una supernova.

6-Gemelos del Planeta Tierra

Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto un planeta templado del tamaño de la Tierra a una distancia de 11 años luz de nuestro sistema solar. El planeta, denominado Ross 128 b, es el segundo más cercano de los descubiertos hasta la fecha que órbita una estrella enana roja inactiva, condición que aumenta la probabilidad de que el planeta pueda albergar vida, según informó este miércoles el Observatorio Europeo Austral (ESO).

El planeta fue detectado con el cazador de planetas HARPS (siglas de High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) un buscador de alta precisión por velocidad radial del ESO instalado en el Observatorio La Silla de Chile.

«Este descubrimiento está basado en más de una década de monitoreo intensivo de HARPS junto con técnicas de reducción de datos y de análisis de última generación», subraya Nicola Astudillo-Defru, uno de los coautores de la publicación que describe los resultados del trabajo de los astrónomos.

La Raza humana mirando a las estrellas

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Después de 46 años sin que ningún ser humano haya viajado más allá de la órbita terrestre, hoy los viajes espaciales aún nos parecen tan lejanos en el futuro como van distanciándose en el pasado. Pero voces como la del físico Stephen Hawking nos advierten de que este planeta se nos agota, y que el único porvenir de la humanidad está «mirando hacia las estrellas».

«No creo que sobrevivamos durante otros mil años sin escapar más allá de nuestro frágil planeta», decía Hawking durante una conferencia en Oxford el pasado noviembre. Y aunque un milenio nos parezca hoy una cómoda fecha de caducidad, si el científico estuviera en lo cierto, sería irresponsable no asegurar la supervivencia a nuestros descendientes. El descubrimiento de siete planetas templados en la estrella TRAPPIST-1 ha vuelto a espolear el interés por la búsqueda de nuestro futuro en el espacio. Estas son algunas posibilidades, hoy remotas; mañana, quién sabe.

Venus

Por supuesto, el primer destino en la lista debe estar en nuestro vecindario más próximo. Lo habitual es que todos los ojos se vuelvan hacia Marte. Pues bien, ahora gírense 180 grados y miren en dirección contraria: Venus. No sólo es realmente nuestro vecino más cercano, sino que a menudo se le conoce como el gemelo de la Tierra. Los dos planetas son muy similares en masa y tamaño, y por tanto la gravedad es casi idéntica en ambos.

Pero Venus es el gemelo descarriado. Su atmósfera de CO2, con nubes de ácido sulfúrico, es 90 veces más densa que la terrestre. El efecto invernadero calienta su superficie a una temperatura que fundiría el plomo. Y sin embargo, la ciencia y la ficción han especulado con la posibilidad de colonizar Venus; pero no en su superficie infernal, sino arriba, en las nubes.

Un globo lleno de nuestro aire, más ligero que la atmósfera de Venus, flotaría a decenas de kilómetros sobre la superficie, donde la temperatura es tolerable; sería como colocar un bloque de madera sobre el agua. Los colonos en estas ciudades flotantes estarían protegidos de la radiación nociva del Sol por la capa atmosférica superior.

Y lo mejor de todo: dado que un globo asciende hasta que las presiones interior y exterior se equilibran, en caso de pinchazo no habría descompresión; para repararlo, los técnicos no necesitarían trajes presurizados, sino sólo aire para respirar y, eso sí, protección contra las nubes de ácido corrosivo. La NASA ha explorado esta posibilidad en su Concepto Operativo a Gran Altura en Venus(HAVOC), de momento sólo fantasía. Claro que también impondría la necesidad de hacer ingeniería química avanzada a gran escala para obtener allí todo lo imprescindible: por no haber, en Venus no hay casi ni agua.

Proxima Centauri b

En agosto de 2016, un equipo internacional de astrofísicos dirigido por el español Guillem Anglada Escudé, de la Universidad Queen Mary de Londres, publicó el descubrimiento del exoplaneta más cercano a nosotros de entre los más de 3.500 conocidos hasta hoy. El hallazgo de Proxima b fue acogido con el entusiasmo que merece un planeta a sólo 4,2 años luz de distancia (los nuevos planetas de TRAPPIST-1 están a 39 años luz), con 1,3 veces la masa de la Tierra y que orbita en la zona habitable de su estrella. Todo ello le valió a Anglada Escudé un puesto entre los diez científicos más importantes de 2016 según la revista Nature.

La enana roja Proxima Centauri es la menor de las tres estrellas de Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al Sol. La revelación de que alberga un mundo posiblemente rocoso y cuya «temperatura de equilibrio está dentro del rango que permitiría el agua líquida en su superficie», según escribían los investigadores, disparó las reacciones: hay quienes pretenden enviar un mensaje, mientras que otros prefieren escuchar por si hay alguien allí. Proxima b se convirtió también en el objetivo deseado por la iniciativa Breakthrough Starshot, que planea enviar pequeñas sondas robóticas a Alfa Centauri.

Pero no tan deprisa, dicen los científicos. Hay letra pequeña: Proxima es una estrella muy temperamental (o técnicamente, fulgurante), y sus repentinos subidones de actividad podrían haber arrasado cualquier amago de vida, a no ser que cuente con una atmósfera gruesa y un potente campo magnético. Claro que, haya vida nativa o no, esto no impide que podamos soñar con Proxima b como la primera estación del ser humano en su expansión interestelar; al fin y al cabo, si un día encontramos la manera de llegar hasta allí, el de las fulguraciones solares debería ser un problema técnicamente resuelto.