13- Astronomia: Galileo Galilei

galileo-galilei-655x368.jpg

Galileo Galilei (Pisa, Toscana; 15 de febrero de 1564​-Arcetri, Toscana; 8 de enero de 1642)​ fue un astrónomo, filósofo, ingeniero,​ matemático y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la primera ley del movimiento y un apoyo determinante a la «Revolución de Copérnico». Ha sido considerado como el «padre de la astronomía moderna», el «padre de la física moderna»8​ y el «padre de la ciencia».

Su trabajo experimental es considerado complementario a los escritos de Francis Bacon en el establecimiento del moderno método científico y su carrera científica es complementaria a la de Johannes Kepler. Su trabajo se considera una ruptura de las teorías asentadas de la física aristotélica y su enfrentamiento con la Inquisición romana de la Iglesia católica se presenta como un ejemplo de conflicto entre religión y ciencia en la sociedad occidental.

 

 

 

12-Eclipse

 

1503339845_826124_1503339928_noticia_normal.jpg

¿Que es un Eclipse?

Elipse es un fenómeno en el que la luz procedente de un cuerpo celeste es bloqueada por otro, normalmente llamado cuerpo eclipsante.​ Existen eclipses del Sol y de la Luna, que ocurren solamente cuando el Sol y la Luna se alinean con la Tierra de una manera determinada. Esto sucede durante algunas lunas nuevas y lunas llenas.

Sin embargo, también pueden ocurrir eclipses fuera del sistema Tierra-Luna. Por ejemplo, cuando la sombra de un satélite se proyecta sobre la superficie de un planeta, cuando un satélite pasa por la sombra de un planeta o cuando un satélite proyecta su sombra sobre otro satélite.

Los eclipses pueden predecirse de dos formas diferentes. La primera, que se hizo posible con el desarrollo de la informática, consiste en calcular con gran precisión las órbitas de la Tierra y de la Luna, prediciendo así las posiciones exactas de sus sombras y registrando los momentos en que las sombras se proyectan sobre el otro astro. La segunda forma, que es la que se ha utilizado desde la época de los asirios y babilónicos hasta nuestros días, consiste en anotar las repeticiones cíclicas de estos fenómenos. El ciclo más notable con que se repiten es, sin lugar a dudas, el llamado ciclo saros. Un saros contiene 6 585,3 días (18 años, 10 u 11 días y unas 8 horas), y tras este período se repiten circunstancias orbitales casi idénticas, por lo que se produce un eclipse muy similar, aunque desplazado unos 140° al oeste (por las 8 horas de diferencia, que hacen que la Tierra haya girado 1/3 de revolución).

11-La importancia de las estrellas para navegar

 

Viking-longship-500x315.jpg

Griegos, fenicios, cartagineses, romanos todos ellos fueron grandes navegantes. Extendieron su cultura por todo el Mediterráneo, Europa, y buena parte de Asia y África.

Todos sabemos que se guiaban principalmente por las estrellas. A lo largo de la noche las estrellas en el cielo describen una trayectoria circular, similar a la del Sol, de este a oeste. Cuanto más hacia el sur esté la constelación, más amplia será su trayectoria. Por el contrario cuanto más al norte, su arco será más pequeño. Hasta llegar a la estrella Polar, que prácticamente permanece inmóvil. Esto obviamente no es porque las estrellas se muevan, unas más y otras menos, es porque nosotros giramos, y la estrella Polar está alineada con respecto a nuestro eje de giro.

Si estamos en el Polo Norte tendremos a la estrella Polar justo encima de nosotros, a 90º. Conforme vayamos bajando de latitud, la estrella irá bajando también de altura, así si nos desplazamos 40º desde el Polo Norte (latitud 90º- 40º=50º) la altura de la estrella Polar será también de 50º sobre el horizonte.

Y si querían moverse en dirección Este-Oeste no tenían más que fijarse en el movimiento del Sol durante el día, o de alguna constelación conocida durante la noche.

Sin embargo, a pesar de sus conocimientos sobre astronomía y matemáticas, pocos se aventuraron más allá de las línea de la costa Atlántica.

Los vikingos, por otro lado lo tenían mucho más difícil. Tan al norte, podían pasar días enteros con cielos nublados y bancos de niebla que les impedían ver estrella alguna. Además durante la época de verano, los días son largos y las noches muy cortas, por lo que tenían muy poco tiempo para tomar las referencias necesarias. Y sin embargo consiguieron saquear costas e incluso asentarse a miles de kilómetros de sus hogares. ¿Cómo lo hicieron?

Sabemos que a mediodía, el Sol alcanza su altura máxima en el cielo, y luego comienza a bajar. Eso sucede sea cual sea la latitud, aunque claro cuánto más al norte esta altura máxima será menor. También depende de la época del año en la que estemos. En invierno la altura máxima puede ser muy baja, y apenas asomar por detrás de las montañas.

Los primeros vikingos que se aventuraron en el Atlántico profundo utilizaban una herramienta muy sencilla para comprobar si el barco seguía el rumbo correcto. Se trataba de una pequeña tabla circular de madera de unos 30 cm de diámetro. En su centro sobresalía un gnomon, un pequeño palo de madera fijado a la tabla y que proyectaba su sombra sobre el tablero. Para mantenerlo perfectamente horizontal se solía colocar flotando en un recipiente de agua.

Si recordáis la entrada sobre Eratóstenes y el radio de la Tierra, en los trópicos, a mediodía el Sol cae perfectamente perpendicular a la superficie de la Tierra y por tanto no hay apenas sombra, sin embargo a medida que nos desplazamos hacia el norte, las sombras se van alargando. Por tanto si a mediodía la sombra del gnomon era más corta que el día anterior, significaba que se estaban desplazando hacia el Sur. Por el contrario si la sombra era más alargada se estaban desplazando hacia el Norte. Podían así por tanto corregir su curso.

suncompass

Observaban sin embargo que la trayectoria de la sombra del Sol en diferentes épocas del año era distinta. Como hemos mencionado, en invierno, en esas latitudes de tan al norte, el Sol apenas asoma por las montañas y las sombras son muy alargadas, en verano por el contrario, con el Sol a mayor altura, son más cortas.

Los estudiosos fueron anotando la sombra máxima que tomaba el Sol a mediodía en su latitud, uniendo los puntos se formaban círculos concéntricos, uno para cada época del año. Así que sólo debían mirar la brújula a mediodía para comprobar su rumbo. Si la sombra del gnomon estaba entre los círculos máximo y mínimo correspondientes a esa estación, es que se estaban desplazando correctamente hacia el oeste, sin variar su latitud.

Esto aparentemente sencillo en realidad no lo era tanto. Se trataban de viajes de semanas sin apenas referencias, con lo cual saber cuál era el momento para mirar la brújula no era algo trivial. Además como hemos mencionado, era frecuente que navegaran durante días entre bancos de niebla, y no era fácil determinar siquiera dónde se encontraba el Sol.

Usaban entonces un trozo de roca translucida llamada sólarsteinn, espato de Islandia. Se trata de un cristal de carbonato de calcio que tiene una propiedad singular, la birrefringencia, la cual permite localizar la fuente de luz (el Sol) incluso en días nublados o inmersos en un banco de niebla. Ya localizado el Sol podían saber aproximadamente la hora del día a la que se encontraban.

Silfurberg

Sólarsteinn, o espato de Islandia, cristal brirefringente que ayuda a localizar una fuente de luz.

El método sin embargo no era demasiado exacto, los círculos concéntricos tenían bastante margen de error y muchos de los barcos no volvían. Pero los vikingos, lejos de desistir lo que hicieron fue mejorar la brújula. Por otro lado el estar limitados a tomar medidas solo a mediodía podía resultar problemático. Además durante el verano nórdico el día dura muchas horas, y era una pena perder tantas horas de sol para corregir el rumbo.

Del mismo modo que antes marcaron en las tablas la sombra del gnomon, pero esta vez a lo largo del día, cada media hora. La sombra describía como antes una curva (en este caso una hipérbola) y de este modo, fuera cual fuera la hora a la que miraran, sabían si se estaban desviando hacia el Norte o hacia el Sur. Y además ahora podían comprobar el rumbo cuando quisieran, y no únicamente a mediodía, con lo cual los errores de rumbo se corregían al de poco, y no al día siguiente como hasta entonces.

Pero claro estas curvas variaban con el paso de los días, y cada una solo era válida para un par de semanas. Idearon entonces un sistema por el cual en el propio instrumento tenían las curvas descritas en diferentes épocas de modo que podían seleccionar la curva correspondiente al momento en el que se encontraban. Cuantas más curvas tenían, es decir, cuantos menos días había entre una curva y otra, más preciso era el instrumento. Ya podían saber dónde se encontraban en cualquier momento del día, en cualquier época del año.

10-Los peligros invisibles de viajar al espacio

nave-espacial-despegando.jpg

1- Trajes protectores

Estamos hechos para vivir en la Tierra y no en las condiciones extremas del espacio.

Por esta razón se han diseñado trajes especiales para mantener el cuerpo del astronauta envuelto en la atmósfera de la Tierra.

En la órbita de la Tierra, los astronautas pueden experimentar temperaturas bajas de hasta -129º C y tan altas como 121º C.

Los trajes los protegen de estos extremos térmicos.

También controlan la presión del aire para evitar que los fluidos corporales hiervan en el vacío del espacio.

Sin embargo, los trajes actuales sólo permiten viajar hasta una órbita terrestre baja.

Para llegar más lejos dentro del Sistema Solar, necesitamos un nuevo traje que nos pueda proteger de los peligros letales del espacio profundo.

2-Vivir sin gravedad

Nuestro cuerpo está adaptado para funcionar con la gravedad.

Nuestros músculos y huesos se han desarrollado para actuar en función de esta fuerza y la necesitan para mantenerse fuertes y sanos.

En el espacio, los astronautas flotan y la exposición prolongada a un ambiente con microgravedad deja su huella en el cuerpo humano.

La falta de gravedad debilita los músculos, lo cual a su vez aumenta el riesgo de tendinitis y acumulación de grasas.

También nos hace crecer hasta cinco centímetros de altura, porque sin la compresión de la gravedad, las vértebras se separan.

Esto puede provocar dolores de espalda.

A largo plazo, los astronautas sufren pérdida ósea. La microgravedad hace que el cuerpo pierda calcio y fósforo y se debiliten los huesos, y aumente el riesgo de osteoporosis.

La pérdida ósea puede ser de hasta de 1,5% por mes, lo cual en un período de seis meses equivale a un 10%.

La recuperación tras el regreso, puede demorar entre tres y cuatro años, por eso los astronautas que viven en la ISS deben hacer dos horas y media de ejercicios diarios, seis veces por semana.

Otra complicación está relacionada con la circulación.

Nuestro sistema cardiovascular está diseñado para bombear sangre constantemente contra la fuerza de gravedad, que normalmente empuja la sangre hacia nuestros pies.

En la microgravedad del espacio, la sangre asciende hacia el pecho y la cabeza. Esto hace que a los astronautas se les hinche la cara y les aumente la presión arterial.

3- Radiación cósmica

Los rayos cósmicos son partículas cargadas que viajan a gran velocidad de a través del espacio interestelar.

En la Tierra estamos protegidos de los rayos cósmicos porque el campo magnético del planeta actúa a modo de escudo.

La falta de atmósfera en el espacio hace que los astronautas queden expuestos a su destructiva naturaleza.

Una sola partícula tiene el poder de atravesar el tejido humano y destruir nuestro ADN, lo cual puede provocar mutaciones celulares y cáncer.

Hasta ahora, los astronautas que han estado expuestos a los niveles más elevados de estos rayos desarrollaron cataratas, debido a la vulnerabilidad del tejido que compone el ojo.

La razón por la que son tan dañinos es porque parecen haberse originado en algunos de los eventos más energéticos del Universo, como la explosión de supernovas, donde las partículas cargadas se aceleran hasta alcanzar una velocidad similar a la de la luz antes de ser despedidas hacia el cosmos.

Se cree que las posibilidades de desarrollar cáncer terminal en una misión a Marte son de un 30%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8-El Big Bang

1076738432.jpg

La teoria del Big Bang

La teoría del Big Bang (también llamada Gran explosión​) es el modelocosmológico predominante para los períodos conocidos más antiguos del universo y su posterior evolución a gran escala.​ Afirma que el universo estaba en un estado de muy alta densidad y temperatura y luego se expandió.​ Si las leyes conocidas de la física se extrapolan más allá del punto donde son válidas, encontramos una singularidad. Mediciones modernas datan este momento aproximadamente 13 800 millones de años atrás, que sería por tanto la edad del universo.​ Después de la expansión inicial, el universo se enfrió lo suficiente para permitir la formación de las partículas subatómicas y más tarde simples átomos. Nubes gigantes de estos elementos primordiales se unieron más tarde debido a la gravedad, para formar estrellas y galaxias. A mediados del siglo XX, tres astrofísicos británicos, Stephen Hawking, George F. R. Ellis y Roger Penrose, prestaron atención a la teoría de la relatividad y sus implicaciones respecto a nuestras nociones del tiempo. En 1968 y 1979 publicaron artículos en que extendieron la teoría de la relatividad general de Einstein para incluir las mediciones del tiempo y el espacio.​ De acuerdo con sus cálculos, el tiempo y el espacio tuvieron un inicio finito que corresponde al origen de la materia y la energía.

Desde que Georges Lemaître observó por primera vez, en 1927, que un universo en permanente expansión debería remontarse en el tiempo hasta un único punto de origen, los científicos se han basado en su idea de la expansión cósmica. Si bien la comunidad científica una vez estuvo dividida en partidarios de dos teorías diferentes sobre el universo en expansión, el Big Bang y la teoría del estado estacionario, la acumulación de evidencia observacional proporciona un fuerte apoyo para la primera.

En 1929, a partir del análisis de corrimiento al rojo de las galaxias, Edwin Hubble concluyó que las galaxias se estaban distanciando, una prueba observacional importante consistente con la hipótesis de un universo en expansión. En 1964 se descubrió la radiación de fondo cósmico de microondas, lo que es una prueba crucial en favor del modelo del Big Bang, ya que esta teoría predijo la existencia de la radiación de fondo en todo el universo antes de ser descubierta. Más recientemente, las mediciones del corrimiento al rojo de las supernovas indican que la expansión del universo se está acelerando, observación atribuida a la energía oscura.​ Las leyes físicas conocidas de la naturaleza pueden utilizarse para calcular las características en detalle del universo del pasado en un estado inicial de extrema densidad y temperatura.

 

 

 

6-Gemelos del Planeta Tierra

Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto un planeta templado del tamaño de la Tierra a una distancia de 11 años luz de nuestro sistema solar. El planeta, denominado Ross 128 b, es el segundo más cercano de los descubiertos hasta la fecha que órbita una estrella enana roja inactiva, condición que aumenta la probabilidad de que el planeta pueda albergar vida, según informó este miércoles el Observatorio Europeo Austral (ESO).

El planeta fue detectado con el cazador de planetas HARPS (siglas de High Accuracy Radial velocity Planet Searcher) un buscador de alta precisión por velocidad radial del ESO instalado en el Observatorio La Silla de Chile.

«Este descubrimiento está basado en más de una década de monitoreo intensivo de HARPS junto con técnicas de reducción de datos y de análisis de última generación», subraya Nicola Astudillo-Defru, uno de los coautores de la publicación que describe los resultados del trabajo de los astrónomos.

La Raza humana mirando a las estrellas

1337074035_133707_1337074035_noticia_normal.jpg

Después de 46 años sin que ningún ser humano haya viajado más allá de la órbita terrestre, hoy los viajes espaciales aún nos parecen tan lejanos en el futuro como van distanciándose en el pasado. Pero voces como la del físico Stephen Hawking nos advierten de que este planeta se nos agota, y que el único porvenir de la humanidad está «mirando hacia las estrellas».

«No creo que sobrevivamos durante otros mil años sin escapar más allá de nuestro frágil planeta», decía Hawking durante una conferencia en Oxford el pasado noviembre. Y aunque un milenio nos parezca hoy una cómoda fecha de caducidad, si el científico estuviera en lo cierto, sería irresponsable no asegurar la supervivencia a nuestros descendientes. El descubrimiento de siete planetas templados en la estrella TRAPPIST-1 ha vuelto a espolear el interés por la búsqueda de nuestro futuro en el espacio. Estas son algunas posibilidades, hoy remotas; mañana, quién sabe.

Venus

Por supuesto, el primer destino en la lista debe estar en nuestro vecindario más próximo. Lo habitual es que todos los ojos se vuelvan hacia Marte. Pues bien, ahora gírense 180 grados y miren en dirección contraria: Venus. No sólo es realmente nuestro vecino más cercano, sino que a menudo se le conoce como el gemelo de la Tierra. Los dos planetas son muy similares en masa y tamaño, y por tanto la gravedad es casi idéntica en ambos.

Pero Venus es el gemelo descarriado. Su atmósfera de CO2, con nubes de ácido sulfúrico, es 90 veces más densa que la terrestre. El efecto invernadero calienta su superficie a una temperatura que fundiría el plomo. Y sin embargo, la ciencia y la ficción han especulado con la posibilidad de colonizar Venus; pero no en su superficie infernal, sino arriba, en las nubes.

Un globo lleno de nuestro aire, más ligero que la atmósfera de Venus, flotaría a decenas de kilómetros sobre la superficie, donde la temperatura es tolerable; sería como colocar un bloque de madera sobre el agua. Los colonos en estas ciudades flotantes estarían protegidos de la radiación nociva del Sol por la capa atmosférica superior.

Y lo mejor de todo: dado que un globo asciende hasta que las presiones interior y exterior se equilibran, en caso de pinchazo no habría descompresión; para repararlo, los técnicos no necesitarían trajes presurizados, sino sólo aire para respirar y, eso sí, protección contra las nubes de ácido corrosivo. La NASA ha explorado esta posibilidad en su Concepto Operativo a Gran Altura en Venus(HAVOC), de momento sólo fantasía. Claro que también impondría la necesidad de hacer ingeniería química avanzada a gran escala para obtener allí todo lo imprescindible: por no haber, en Venus no hay casi ni agua.

Proxima Centauri b

En agosto de 2016, un equipo internacional de astrofísicos dirigido por el español Guillem Anglada Escudé, de la Universidad Queen Mary de Londres, publicó el descubrimiento del exoplaneta más cercano a nosotros de entre los más de 3.500 conocidos hasta hoy. El hallazgo de Proxima b fue acogido con el entusiasmo que merece un planeta a sólo 4,2 años luz de distancia (los nuevos planetas de TRAPPIST-1 están a 39 años luz), con 1,3 veces la masa de la Tierra y que orbita en la zona habitable de su estrella. Todo ello le valió a Anglada Escudé un puesto entre los diez científicos más importantes de 2016 según la revista Nature.

La enana roja Proxima Centauri es la menor de las tres estrellas de Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al Sol. La revelación de que alberga un mundo posiblemente rocoso y cuya «temperatura de equilibrio está dentro del rango que permitiría el agua líquida en su superficie», según escribían los investigadores, disparó las reacciones: hay quienes pretenden enviar un mensaje, mientras que otros prefieren escuchar por si hay alguien allí. Proxima b se convirtió también en el objetivo deseado por la iniciativa Breakthrough Starshot, que planea enviar pequeñas sondas robóticas a Alfa Centauri.

Pero no tan deprisa, dicen los científicos. Hay letra pequeña: Proxima es una estrella muy temperamental (o técnicamente, fulgurante), y sus repentinos subidones de actividad podrían haber arrasado cualquier amago de vida, a no ser que cuente con una atmósfera gruesa y un potente campo magnético. Claro que, haya vida nativa o no, esto no impide que podamos soñar con Proxima b como la primera estación del ser humano en su expansión interestelar; al fin y al cabo, si un día encontramos la manera de llegar hasta allí, el de las fulguraciones solares debería ser un problema técnicamente resuelto.

 

 

 

 

 

 

 

5-ok ok, dioses venidos de las estrellas ?

Aztecas

maxresdefault

En 1949 el arqueólogo Alberto Ruz de Lhuillier descubre en el Templo de las Inscripciones de Palenque, bajo una escalera de cuarenta y cinco escalones, la tumba de Pacal el Grande (K’inich Janaab Pakal).

En la parte inferior observó una zona rellena de piedras y cal, al limpiar el lugar encontró la espectacular cripta que contenía una gigantesca lápida tapando el sarcófago donde yacían los restos de Pacal.

En el relieve de la tapa labrada, se reproduce la figura de un hombre con atuendo maya.

El científico y novelista ruso Alexander Kazantev, asegura que se trata de una nave espacial, el hombre en posición reclinada, estaría sobre un asiento, con cinturón de seguridad y los pies apoyados en unos pedales, con controles al frente y una gran cantidad de tornillos, resortes, caños, tableros y palancas de mando; dibujó un cohete para mostrar las similitudes.

Los restos de Pacal diferirían de las características físicas del pueblo Maya. Los antiguos Mayas eran personas que medían alrededor de 1,50 metros, el misterio se incrementa al carecer de piedras preciosas incrustadas en los dientes, y su cráneo no estaba deformado; como era el protocolo del momento para semejante personaje.

La cantidad y calidad de las joyas encontradas daban una idea de la elevada alcurnia de quien allí yacía, manos delgadas, dedos alargados cubiertos de anillos. Los análisis realizados con carbono 14 sobre los restos óseos lo datan con una antigüedad de 2.000 años.

Sumerios y Acadios

Dioses-Sumerios.jpg

Según la mitología mesopotámica, los Anunna eran, inicialmente, los dioses más poderosos y vivían con Anu en el cielo. Posteriormente, sin que se haya establecido un motivo claro de este cambio, fueron los Igigi los considerados como dioses celestes mientras el término Anunna se empleaba para designar a los dioses del Inframundo, especialmente a siete dioses que hacían la función de jueces en el Inframundo.

Presencia en los diferentes mitos

En el mito de Atrahasis se afirma que, antes de la creación del hombre, los dioses tenían que trabajar para vivir. Entonces, los Anunna lograron que una categoría de dioses inferiores, los Igigi, trabajaran para ellos, hasta que se rebelaron y rehusaron continuar trabajando. Entonces Enki creó a la humanidad para que esta asumiera la responsabilidad de realizar las tareas que los dioses menores habían abandonado y a través del culto suministrarían el alimento a los dioses.​

En el poema Enûma Elish, fue Marduk quien creó la humanidad y después dividió a los Anunna entre el cielo y la tierra y les asignó tareas. A continuación, los Anunna, agradecidos a Marduk, fundaron Babilonia y edificaron un templo en su honor, llamado Esagila.

En el Poema de Gilgamesh, la morada secreta de los Anunna estaba en el Bosque de los Cedros.

En la versión sumeria del Viaje de Inanna a los Infiernos, los Anunna ejercen una labor de jueces del Inframundo y condenan a muerte a la diosa Inanna en su enfrentamiento contra su hermana Ereshkigal.

 

Japón

Amaterasu-sendas-del-viento.jpg

Amateratsu

Amaterasu Ō-Mikami o Amaterasu Okami (天照) es la diosa del Sol en el sintoísmo y antepasada de la Familia Imperial de Japón según los preceptos de dicha religión. También conocida como Ōhiru-menomuchi-no-kami (大日孁貴神), su nombre significa diosa gloriosa que brilla en el cielo.

En Japón, la diosa Amaterasu es adorada como la deidad madre de la Casa Imperial y como la deidad suprema de la nación japonesa. El Gran Santuario de Ise se ha creado para Amaterasu. Si nos fijamos en el interior del gran santuario de Ise, cerca de la entrada se encuentran los caballos dedicado a la diosa Amaterasu. Estos caballos no son ordinarios, sino que son los caballos que la Casa Imperial japonesa dedicó a la diosa del sol. Los caballos son vestidos y llevados a un lugar santo del santuario de tres veces al mes e inclinan la cabeza hacia Amaterasu.

4-H.P Lovecraft y los horrores cosmicos

220px-Howard_Phillips_Lovecraft

Un poco sobre el…

Nació el 20 de agosto de 1890 en Providence (Rhode Island).
Hijo único de Winfield Scott Lovecraft representante de ventas y de Sarah Susan Phillips Lovecraf.
Cuando tenía tres años, su padre sufrió una crisis nerviosa en la habitación de un hotel de Chicago y fue ingresado en un centro psiquiátrico de Providence siendo incapacitado legalmente.

Lovecraft recitaba poesía a los dos años, leía a los tres y empezó a escribir a los seis años de edad. Debido a su mala salud, no asistió al colegio hasta los ocho años y lo abandonó después de un año.

Fue una persona solitaria que dedicaba su tiempo a la lectura, la astronomía y a cartearse con otros aficionados a la literatura macabra.

Su prosa está influenciada por Lord DunsanyWilliam H. HodgsonArthur Machen yEdgar Allan Poe. Fue un gran innovador del cuento de terror gracias a su singular tratamiento de la narrativa y la atmósfera de sus historias, que acercó el genero a la ciencia-ficción. Con 16 años escribía una columna de astronomía para el Providence Tribune. De 1908 a 1923 ganaba algo de dinero escribiendo ocasionalmente relatos para revistas de poca tirada, como Weird Tales. Diez años más adelante, su obra empezó a interesar a mucha gente.

Sus relatos tratan sobre espíritus malignos, posesiones psíquicas y mundos oníricos donde el tiempo y el espacio se alteran irremediablemente, como en sus Mitos de Cthulhu, un trabajo colectivo que fue creciendo con las aportaciones del llamado Círculo de Lovecraft, un grupo de escritores formado por el propio Lovecraft, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard, Robert Bloch, August Derleth, Frank Belknap, Long Henry Kuttner, E. Hoffman Price y otros. También fueron incluidas aportaciones provenientes de escritores anteriores como Ambrose Bierce, Algernon Blackwood, o Robert W. Chambers y de algunas mitologías como la árabe, la polinesia o la sumeria.Sus relatos se recopilaron en varios volúmenes póstumos, entre los que figuran El extraño y otros cuentos (1939) y El cazador en la oscuridad y otros cuentos (1951). Sus mejores novelas cortas son El caso de Charles Dexter Ward (1928), En las montañas de la locura(1931) y La sombra sobre Insmouth (1936).

Se casó con Sonia Greene en 1924, y se mudó a Brooklyn, en la ciudad de Nueva York. En 1926, se divorciaron. Lovecraft alegó «las grandes divergencias entre ambos y los problemas económicos».
Howard Lovecraft murió de cáncer intestinal en el hospital Jane Brown Memorial, deProvidence el 15 de marzo de 1937 en la pobreza y el anonimato. Fue enterrado tres días después en el panteón de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point.

El Horror Cosmico

Lo curioso del horror cósmico es que, aunque hay unos indiscutibles tropos argumentales que se van repitiendo en las historias que forman parte del género, lo que une a todas ellas (porque las hay con ambientación de época, modernas, de ciencia-ficción, más orientadas al terror puro y visceral, más abstractas, más atmosféricas) es un mensaje general de desolación, ehm, cósmica.

Los humanos nos damos demasiados humos, somos una insignificancia comparados con la inmensidad del universo y lo arbitraria de la existencia. Y si ese vacío metafísico no es suficiente para empezar a boquear de pánico, no quieras saber qué acecha en los pliegues de la realidad: seres más viejos que el tiempo, horrores carentes de moral para quienes no somos más que hormigas. Ellos tienen una lupa y hace un día soleado, para entendernos.

 Ellos tienen una lupa y hace un día soleado.

Los relatos de horror cósmico tienen un monstruo, como es habitual en el género, pero a menudo son los más complicados de calificar como tales, ya que no desean activamente ningún mal al género humano. No nos quieren ni como alimento ni como objeto de demostración de poder, ya que somos una brizna de hierba que se debate inútilmente contra el poderoso viento del norte.

¿Sabe el viento del norte que está haciéndonoslas pasar canutas? No, ni le importa. Pero no por indolencia, crueldad o mera personalidad monstruosa. Es que la escala de varias galaxias de diferencia entre el monstruo y el ser humano no tiene punto de comparación, quizás el villano de una historia de horror cósmico se prolonga en el tiempo y el espacio mucho más lejos y mucho más eones de lo que somos capaces de imaginar. Que no es que sea malo ni lo dibujaron así, es que el Bien y el Mal están muy alejados de su escala de valores.

¿Y cómo podemos reaccionar a todo ello? Volviéndonos locos. El horror cósmico es tan nihilista que a menudo no ofrece salida digna a los débiles humanos, ni siquiera la posibilidad de morir aterrados bajo las zarpas de una monstruosidad colosal, temblando ante un rugido selvático o unos colmillos afilados. Lo único que podemos decir es “hasta aquí hemos llegado, sensatez”, y perder el juicio. No es solo que no podamos entender a los monstruos del horror cósmico (todo monstruo tiene algo de inaprehensible, de un modo u otro), es que solo atisbarlos con el rabillo del ojo, intuir su presencia es garantía de babilla colgando, camisa de fuerza y embudo en la testa.

De hecho, relacionado en parte con esa incapacidad para entender está la incapacidad para explicar. Los protagonistas humanos del horror cósmicono son capaces de encontrar las palabras para describir a qué se enfrentan, y algo de ese trabarse se transmite incluso al narrador si el relato no está en primera persona. Ningún testigo del monstruo puede ni empezar a explicar en qué consiste la amenaza: ¿grande, colosal, poderoso, devastador, invisible? No puede saberse. No puedes ni intentarlo. Y si lo intentas, enloqueces, en una especie de cinta de Moebius de la demencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

3-El Planeta Marte y sus misterios

planeta-marte

 

El cuarto planeta de nuestro Sistema Solar fue uno de los primeros mundos en ser observados por el telescopio del ser humano, pero sus terrenos solo han sido transitados por robots espaciales.

Marte debe su nombre al dios de la guerra de la mitología romana (Ares, según los griegos), hijo de los dioses Júpiter y Juno (o Zeus y Hera), asociado a lo largo de la Historia al color rojo como la sangre, precisamente la tonalidad que predomina en este planeta por la cantidad de óxido de hierro de toda su superficie.

Este es el segundo planeta más pequeño, por detrás de Mercurio, midiendo aproximadamente la mitad que el planeta Tierra. Fobos y Deimos (descubiertos en 1877) son los nombres de los dos satélites que orbitan a su alrededor, los cuales también fueron bautizados con referencias de la mitología. En este caso, la inspiración vino dada por el libro XV de la Ilíada, en el que el dios Ares invoca a sus dos hijos, el miedo (Fobos) y el terror (Deimos).

Marte, además, forma parte de los 4 planetas telúricos (rocosos) del Sistema Solar, compuestos por Mercurio, Venus y la Tierra. Precisamente fue la estructura rocosa, así como su apariencia similar a nuestro planeta, uno de los motivos por los que se pensó durante años que este planeta podía albergar vida.

Desde mediados del siglo XIX, muchos científicos han especulado sobre este tema, pero no existen pruebas o indicios que verifiquen dichas hipótesis. Incluso el astrónomo Giovanni Schiaparelli,uno de los más grandes académicos de la historia de la astronomía antigua que determinó hasta once mil medidas de estrellas binarias, llegó a describir la presencia de canales diseñados para transportar agua, supuestamente útiles para alguna civilización marciana. Sin embargo, aunque en 2015 la NASA por fin halló restos de agua líquida salada, como bien decimos, la realidad de esta idea de vida extraterrestre en Marte, es prácticamente nula.

La cara de Marte

El 25 de julio de 1975 la sonda Viking 1 envió una imagen de la región marciana de Cydonia. Ciertamente la imagen no era de una calidad excepcional (250 metros por pixel), pero en ella un detalle llamó poderosamente la atención: se trataba de una montaña con forma de una cara humanoide. Rápidamente se desataron multitud de comentarios, rumores… etc. Mucha gente pensó que se había desvelado algo parecido a los restos de una antigua civilización.

Esta se extendió como la pólvora y aun hoy día es muy frecuente encontrarla en cualquier búsqueda por Internet. Sigue siendo evocada como una imagen de las más destacadas del acervo pseudocientífico y las teorías de conspiración en torno a la exploración espacial. No obstante en el año 2003 todas aquellas personas que daban por ciertas las imágenes sufrieron un importante revés. Hoy en blog de AstroÁndalus, tu agencia de viajes especializada en turismo astronómico, te lo contamos.

En el año 2003 se lanzó la sonda europea Mars Express (aun en funcionamiento), con una cámara capaz de tomar imágenes con una resolución de hasta 14 metros por pixel, esto es: una resolución casi 18 veces superior a la de la Viking 1. Cuando la Mars Express apuntó a esta misma región la imagen fue totalmente distinta, con una resolución tan alta se puede ver que lo que parecía una cara no es más que una montaña, todo fue una ilusión.

Agua en Marte

Un equipo de científicos italianos descubrio hace poco  un gran lago de agua líquidaoculto bajo el hielo del polo sur de Marte. La masa de agua ha sido detectada con el radar a bordo de la sonda europea Mars Express tras una búsqueda de años.

Entre mayo de 2012 y diciembre de 2015, la Mars Express sobrevoló una zona de unos 200 kilómetros de ancho del Planum Australe, el polo sur de Marte, donde se alcanzan temperaturas de 120 bajo cero. El instrumento MARSIS a bordo de la nave envía señales de radio a la superficie del planeta. Parte de las ondas rebotan en las diferentes capas de terreno y, dependiendo de la intensidad con la que regresan, se puede saber la composición del subsuelo.

MÁS INFORMACIÓN

  • Hallado un lago de agua bajo el hielo de Marte

Tras 29 pasadas por la misma franja de terreno la sonda ha desvelado la existencia de un lago de unos 20 kilómetros de largo que está a 1,5 kilómetros bajo el hielo, la primera vez que se detecta una gran masa de agua líquida en el planeta rojo, con lo que eso supone para la posible existencia de vida.

“Es muy difícil saber qué profundidad tiene el lago porque el agua absorbe las señales del radar, con lo que solo vemos su superficie, pero al menos hablamos de una profundidad de un metro”, explica a Materia Roberto Orosei, del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia y primer firmante del estudio, que se publica hoy en Science. “Estamos ante una reserva de agua producida por el derretimiento del hielo que se concentra en una depresión del terreno”, señala el astrónomo, que calcula que contiene “al menos cientos de millones de metros cúbicos de agua líquida”. Por ahora, las señales de radar no permiten determinar si se trata de agua líquida pura o de rocas porosas infiltradas con agua.

 

 

 

2-La via Lactea

 

via-lactea_0

 

¿Que es?

Es la galaxia donde se encuentra el planeta Tierra. Como sabes, una galaxia es una gran agrupación de estrellas, polvo interestelar y planetas. La Vía Láctea es una galaxia espiral: se asemeja a un remolino con largos brazos, y se llama así porque la parte de ella que podemos ver desde la Tierra parece un camino de luz blanquecina que cruza el cielo. Según la mitología griega, esa franja blanca se formó cuando la diosa Hera (esposa de Zeus), derramó un chorro de leche por el cielo al alimentar al pequeño Hércules.

¿Estamos solos?

Desde los años 90, los científicos descubren cada año nuevos exoplanetas ajenos a nuestro sistema solar. En concreto, 3.453 planetas extrasolares, según datos de la NASA de febrero de 2017. Por ello, no es extraño que tratemos de imaginar cuántos de ellos, descubiertos o no, poseen vida extraterrestre. Es más, cuánta de esa vida será lo bastante inteligente como para comunicarse con el exterior.

En 1961, el Dr. Frank Drake decidió desarrollar una ecuación capaz de calcular el número de, no solo las civilizaciones que existen, sino de aquellas que además puedan comunicarse con la nuestra, en el universo conocido. La estadística permite, teniendo en cuenta una serie de variables, hallar un número N que nos daría la respuesta.

La ecuación de Drake queda descrita de la siguiente manera: N = R • fp • ne • fl • fi • fc • L.

R: número de estrellas capaces de albergar planetas, es decir, otras estrellas como nuestro Sol.

fp: número de esas estrellas que tienen sistemas planetarios, como el nuestro.

ne: la media de planetas similares a la Tierra que podría haber en esos sistemas. Es decir, planetas terrestres en la zona habitable de su estrella (ni demasiado cerca ni demasiado lejos).

fi: el número de planetas en los que se desarrolla vida inteligente.

fc: el número de planetas con vida inteligente y que además sea capaz de comunicarse por el universo (con tecnología como ondas de radio o electromagnetismo).

L: el tiempo que una civilización como esta es capaz de sobrevivir en un planeta.

Si tenemos en cuenta que hay entre 200 y 400 miles de millones de estrellas en la Vía Láctea, las estimaciones de Drake llegaron a la conclusión de que la probabilidad de hallar una civilización inteligente comunicándose es de 0,00000003%. Aunque no lo parezca, se trata de un número bastante optimista: de hasta 10 civilizaciones detectables sólo en nuestra galaxia.

No obstante, pese a que la ecuación está bien planteada, las fracciones a multiplicar dependen mucho de las estimaciones de quien realice la operación. Es prácticamente imposible determinar una aproximación de algunos factores, como el número de planetas con vida inteligente, o el número de civilizaciones con tecnología para comunicarse. Por ello, el interés de la ecuación radica en su naturaleza, su elaboración, más que en un resultado que pueda aplicarse en la práctica.

Para muchos, las estimaciones de Drake son demasiado optimistas, y otros científicos han repetido su ecuación con valoraciones algo más «realistas». En el peor de los casos, N=1, es decir, que somos la única civilización con capacidad de comunicación interestelar que existe en el universo. Pero puede que esta cifra, a su vez, sea demasiado catastrofista, o tal vez, egocéntrica. En cualquier caso, esta vez, las matemáticas no pueden darnos la respuesta.

Si bien el hecho de que existe vida de algún tipo en otros planetas es bastante probable, (y, aunque no se ha demostrado, los científicos lo toman como un hecho) la magnitud del universo hace increíblemente difícil de predecir si existen otras civilizaciones con tecnología; y, de existir, que el tejido espacio-tiempo nos haga coexistir en el mismo plano, que permita una comunicación. Hasta que nos topemos por causalidad con alguna pista de vida inteligentevagando por nuestro vecindario cósmico, no habrá una forma segura de averiguar si, en efecto, no somos los únicos que nos preguntamos si habrá alguien más allí arriba, haciéndose la misma pregunta.